Nuestra fórmula para la generación de ideas

25.09.2020

Por Javier Ruiz de Assin y Clara López, miembros del equipo de Baud.

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Cuentan que Newton descubrió la gravedad cuando cayó una manzana a su lado mientras estaba sentado a la sombra de un árbol. Un descubrimiento trascendental para la humanidad, con una historia preciosa.

Esta y otras muchas historias similares forman parte de nuestro imaginario colectivo y contribuyen a seguir romantizando el universo de la creatividad y los procesos de generación de ideas.

Y ahora estamos aquí. Tal día como hoy en tal momento como este. Tú leyendo y nosotros, en la incómoda situación de tener que desmitificar estos procesos.

Somos Clara y Javier, Consultora y Diseñador de Baud. Por supuesto, nunca hemos dado con un descubrimiento tan trascendental como la gravedad ni tampoco hemos llegado a una idea con una historia tan bonita como la de la manzana. Pero sí nos gustaría aprovechar este momento de lectura para contarte algunas de las fórmulas que utilizamos para la generación de ideas únicas y que funcionan para los retos de nuestros clientes en los tiempos requeridos.

La fórmula para Clara es el curro y la vida.

Es apasionada de ambas y las experimenta al máximo, nutriéndolas en todas las direcciones. Cada vez que se enfrenta a un reto como una fusión, un proceso de internacionalización o diversificación, un traspaso generacional, una crisis de reputación, la necesidad de conectar con nuevas audiencias internas o externas, o crear y conquistar nuevos océanos azules, Clara se convierte en un ratón de biblioteca y se mete en el tema hasta las orejas. Informes, revistas, documentales, workshops, vivencias…

Profundizando en todo y detectando con ojo crítico y experto lo más importante.

Con las claves en mente y anotadas en no más de lo que cabe en un post-it, cambia de escenario.

Si el tiempo aprieta, utiliza los sofás de la oficina, el parque de abajo o el balcón de su casa. Si el tiempo lo permite, lo reposa un par de días, coincidiendo con un concierto, un baño reparador o unas horas de sueño. Y ahí sucede ‘la magia’. Una de las últimas ideas buenas y eficaces sucedió en el directo de Hans Zimmer. Aunque la de ayer fue menos poética y surgió mirando por la ventana.

Con la información y la idea, continúa trabajando, dando vueltas y vueltas, sola y con sus compañeros. Profundizando, alcanzando lo verdaderamente valioso, desarrollándolo y puliéndolo.

Horas, esfuerzo, capacidad y también y muy especialmente, vida.

Una vida rica fuera del trabajo: surf, buceo, salsa, viajes, proyectos propios… Cada cual elige la suya.

La fórmula para Javi es el orden y el trabajo en equipo.

Orden es un término que puede sonar antagónico a la creatividad, sobre todo si la imagen que uno tiene sobre esta se acerca a la de un joven Jackson Pollock pegando brochazos sobre un lienzo. Sin embargo, el diseño presenta una dimensión funcional que hace que su metodología deba seguir un proceso diferente al de las artes plásticas más libres. A la hora de afrontar un nuevo proyecto de marca, el diseñador puede caer en la tentación de comenzar a llenar inmediatamente su mesa de trabajo de innumerables propuestas de logotipo, coloridas paletas cromáticas y modernas familias tipográficas: error.

En branding, la casa se empieza siempre por los cimientos y los cimientos de esta profesión son la estrategia.

Nunca se debe subestimar el tiempo dedicado a interiorizar el trabajo estratégico, ya que será tiempo que nos ahorraremos posteriormente llevando a cabo pruebas que no conducen a ningún lado.

Una vez leída y releída toda esta documentación, lo mejor es anotar las claves principales en un folio y mantenerlo a la vista a lo largo de todo el proyecto.

Hasta aquí puede parecer todo un poco más aburrido de lo que cabría esperar, pero una vez hemos llevado a cabo esta primera fase podremos, ahora sí, desmelenarnos y comenzar a pegar nuestros propios brochazos.

Y avanzas. Y te vienes arriba. Y te crees el Newton del diseño… Y entonces te bloqueas. De pronto te encuentras con una idea ‘imposible’ de materializar, una abrumadora cantidad de referencias visuales y tropecientos bocetos inconexos que ya no entiendes ni tú mismo. Llegados a este punto solo hay una fórmula posible: una mirada fresca. La de uno mismo después de un paseo o aún mejor, la de un compañero.

Recurrir a un tercero no solo nos aporta un punto de vista nuevo y objetivo, si no que al verbalizar y argumentar nuestras propias ideas contribuimos a aclararlas y mejorarlas.

Vivir, esforzarse y recurrir a metodologías y compañeros es nuestra fórmula. Pero existen muchas más que nos encantará seguir conociendo y practicando.

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Imagen de Christin Hume.